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Transporte de animales vivos: viajes que nadie debería hacer

Millones de animales cruzan países y océanos vivos, en camiones y barcos, para ser engordados o matados en destino. Qué viven en el viaje y qué leyes están cambiando.

Foto: Farm Watch · CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons

En noviembre de 2019, el barco Queen Hind zozobró frente a la costa de Rumania pocas horas después de zarpar. Llevaba más de 14.000 ovejas rumbo a Arabia Saudita. La gran mayoría murió ahogada en las bodegas. Las imágenes de los rescatistas sacando a algunas sobrevivientes del agua dieron la vuelta al mundo. No fue un hecho aislado: cada año, millones de animales cruzan países y océanos vivos, apretados en camiones y barcos, para ser engordados o matados en destino. Es una de las caras menos visibles del comercio de carne.

En pocas palabras

  • Brasil y Uruguay están entre los mayores exportadores de bovinos vivos por mar.
  • Una ley de 2024 prohíbe determinadas exportaciones de animales vivos desde Gran Bretaña para engorde o matanza.
  • Australia aprobó en 2024 poner fin a la exportación de ovejas vivas por mar.
  • Calor, hacinamiento, sed y lesiones son riesgos documentados en los viajes largos.

Lo que ocurre durante el viaje

En los viajes largos por tierra, los animales enfrentan temperaturas extremas, poca ventilación, dificultad para echarse y acceso irregular al agua y la comida. Las paradas para descansar no siempre se cumplen. Los más débiles pueden caer y ser pisoteados.

En los barcos, las travesías pueden durar semanas. A todo lo anterior se suman el mareo, la acumulación de excrementos y amoníaco en las cubiertas, el calor al cruzar el ecuador y el estrés de un entorno completamente ajeno. Quienes no resisten mueren durante el trayecto y, en muchos casos, sus cuerpos son arrojados al mar.

Cuando todo sale mal

Además de los sufrimientos cotidianos de cada viaje, hay desastres. En 2019, el Queen Hind se hundió con más de 14.000 ovejas. Entre 2020 y 2021, dos barcos que partieron de España con cerca de 2.600 terneros quedaron varados durante meses en el Mediterráneo porque ningún puerto los aceptaba, por sospechas de enfermedad. La mayoría de los animales murió o fue matada al volver.

Estos casos mostraron al público lo que las organizaciones de protección animal venían denunciando: los animales vivos son tratados como mercancía, y cuando algo falla, son los primeros en pagar.

Leyes que empiezan a cambiar

La Animal Welfare (Livestock Exports) Act de 2024 prohíbe desde Gran Bretaña determinadas exportaciones de bovinos, ovejas, cabras, cerdos y équidos para engorde o matanza. No debe describirse como una prohibición sin excepciones de todo transporte desde el Reino Unido. Australia legisló el fin de la exportación de ovejas vivas por mar a partir del 1 de mayo de 2028.

La Unión Europea discute desde 2023 una reforma de su reglamento de transporte, vigente desde 2005, que propone acortar los viajes, limitar las temperaturas y mejorar las condiciones. Organizaciones de protección animal piden que vaya más allá y prohíba los viajes más largos.

Sudamérica, en el centro

Brasil y Uruguay exportan cientos de miles de bovinos vivos por año, principalmente hacia Medio Oriente, el norte de África y Asia. Los barcos cruzan el Atlántico y a veces el ecuador, con travesías de semanas. En Brasil, organizaciones y tribunales han cuestionado repetidamente estos embarques, y el debate sigue abierto.

Cada debate público abre una pregunta más amplia: si un viaje es insoportable para alguien, el destino tampoco lo justifica.

Qué puedes hacer

Informarte y compartir lo que ocurre es un primer paso, porque este comercio depende de que pocas personas lo vean. Puedes apoyar las campañas que piden prohibir la exportación de animales vivos y escribir a tus representantes cuando se discuta el tema. Y, como en todo lo que tiene que ver con la industria animal, reducir la demanda de productos animales es la forma más directa de que menos animales tengan que hacer estos viajes.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se transportan vivos y no ya muertos y refrigerados?

Por razones comerciales y de mercado en los países de destino, como preferencias de consumo, normas religiosas o falta de cadena de frío. El costo lo pagan los animales.

¿Qué puedo hacer?

Informarte, apoyar las campañas que piden prohibir la exportación en pie y reducir la demanda de productos animales.

¿Chile exporta animales vivos?

El volumen es mucho menor que el de Brasil o Uruguay, pero el transporte terrestre de animales dentro del país también implica largos viajes y sufrimiento.

¿Existen normas sobre el transporte de animales?

Sí, en muchos países, incluidas reglas sobre tiempos de viaje, descanso y agua. Pero su cumplimiento es difícil de controlar, sobre todo en el mar.

Fuentes

  1. Animal Welfare (Livestock Exports) Act 2024, Reino Unido
  2. Reglamento (CE) n.° 1/2005 relativo a la protección de los animales durante el transporte