Ficha 01 / 16
VacaAlguien, no algo.
La industria le dice“Cabeza de ganado”
Piensa en tu mejor amiga. Cuando está cerca, el cuerpo se calma: lo notas en el pulso.
A una vaca le pasa lo mismo. Junto a su compañera preferida, su ritmo cardíaco y su estrés bajan. Puede vivir unos veinte años, le gusta el sol de la mañana y elige con quién pastar.
La industria de la leche la preña una y otra vez para que produzca, y a su cría se la llevan a las pocas horas o días. Entonces ella la llama. Durante horas. A veces, durante días.
La industria de la carne también la explota, y en Chile los novillos terminan en el rodeo.
Una cabeza de ganado se cuenta. A alguien se lo extraña.
Fuentes: McLennan, Univ. of Northampton (2013); EFSA (2023)
Ficha 02 / 16
CerdoAlguien, no algo.
La industria le dice“Carne en pie”
En un estudio, algunos cerdos aprendieron a usar la información de un espejo para encontrar comida oculta tras una barrera.
También aprendió a mover un joystick con el hocico para jugar un videojuego simple. Y cuando una madre amamanta, les gruñe suave a sus crías, con un ritmo parejo, como una canción.
La industria de la carne lo llama «carne en pie». Muchas madres pasan su vida en jaulas donde no pueden darse vuelta, y a sus crías las engordan para matarlas a los pocos meses.
Una vida propia, mucho más allá de lo que otros obtienen de ella.
Fuentes: Broom et al., Animal Behaviour (2009); Croney & Boysen, Frontiers in Psychology (2021)
Sobre el estudio del espejo
El estudio de Broom y colaboradores (2009) observó el uso de información reflejada para encontrar alimento. No demuestra autorreconocimiento; un intento posterior de replicación obtuvo resultados distintos. Son hallazgos que deben leerse en su contexto.
Estudio original · Estudio de replicación
Ficha 03 / 16
GallinaAlguien, no algo.
La industria le dice“Ponedora”
Antes de que sus pollitos rompan el cascarón, ella ya les habla.
Tiene más de veinte llamados distintos. Uno avisa de un peligro en el aire; otro, de uno en el suelo. Y cuando sus pollitos se estresan, su corazón también se acelera.
La industria del huevo la seleccionó para poner cerca de 300 huevos al año. Suele vivir en jaulas o galpones superpoblados, y a sus hermanos machos los matan al nacer porque no ponen huevos.
Lo que más le gusta es un baño de tierra al sol.
«Ponedora» dice lo que la industria quiere de ella. No dice quién es.
Fuentes: Marino, Animal Cognition (2017); Edgar et al., Proc. R. Soc. B (2011)
Ficha 04 / 16
SalmónAlguien, no algo.
La industria le dice“Biomasa”
Nace en un río. Baja al mar, recorre miles de kilómetros y vuelve, guiado por el olfato, al mismo río donde nació.
Los peces tienen receptores de dolor y cambian su conducta ante un estímulo dañino. Sienten.
Chile es el segundo productor de salmón del mundo. Millones de peces viven en jaulas marinas de alta densidad, con parásitos, enfermedades y mortalidades masivas. Ninguno hará ese viaje.
La industria no lo cuenta: lo pesa. Pero cada tonelada está hecha de individuos.
Fuentes: Sneddon et al., Proc. R. Soc. B (2003); Seafood Watch
Ficha 05 / 16
GalgoAlguien, no algo.
La industria le dice“Ejemplar de carrera”
Es uno de los perros más veloces del mundo. Y en casa, uno de los más tranquilos.
Cuando un perro y su humano se miran a los ojos, a los dos les sube la oxitocina, la hormona del vínculo. Además, distingue emociones en nuestra cara y en nuestra voz.
En Chile se estiman cerca de 300 canódromos, la mayoría sin regulación. Ahí su velocidad se vuelve apuesta, y cuando deja de ganar, muchas veces lo abandonan.
Corre por juego y por placer. Nunca por una apuesta.
Fuentes: Nagasawa et al., Science (2015); Albuquerque et al., Biology Letters (2016); The Clinic (2024)
Ficha 06 / 16
AlitaAlguien, no algo.
La caza le dice“Pieza”, “trofeo”
Cada año vuela miles de kilómetros. Y al volver, muchas veces busca el mismo nido.
En pareja crían a sus pichones y los alimentan cientos de veces al día. Bebe en pleno vuelo, rozando el agua.
Alita representa a todas las aves silvestres: las que se cazan por deporte, las que se capturan para venderlas en jaulas y las que pierden su hogar por la deforestación y los pesticidas.
La elegimos como símbolo: la libertad en movimiento.
Fuentes: BirdLife International
Ficha 07 / 16
GatoAlguien, no algo.
Muchos le dicen“Callejero”
Entre muchas voces, reconoce la de quien lo cuida. Y distingue su propio nombre de otras palabras.
Si te mira y parpadea lento, te está diciendo que confía en ti.
Millones viven en la calle por falta de esterilización y de tenencia responsable, expuestos al abandono y al maltrato.
«Callejero» dice dónde vive. No dice quién es.
Fuentes: Saito & Shinozuka, Animal Cognition (2013); Saito et al., Scientific Reports (2019); Humphrey et al., Scientific Reports (2020)
Ficha 08 / 16
AbejaAlguien, no algo.
La industria le dice“Colmena productiva”
Encuentra un campo de flores y vuelve a la colmena con la noticia. La cuenta bailando: la danza indica la distancia y la dirección.
Puede aprender a reconocer un rostro humano y recordarlo días después. Y sus parientes, los abejorros, hacen rodar pelotitas sin recibir nada a cambio. Juegan.
Los pesticidas y la pérdida de flores silvestres la amenazan. La apicultura intensiva la traslada de un lugar a otro y le quita su alimento para vender miel.
Una colmena no es una fábrica. Son miles de individuos que bailan, aprenden y juegan.
Fuentes: von Frisch (Nobel 1973); Dona et al., Animal Behaviour (2022); Dyer et al., Journal of Experimental Biology (2005)
Ficha 09 / 16
ConejoAlguien, no algo.
La industria le dice“Animal de laboratorio”
Cuando está feliz, salta y gira en el aire. Ese salto tiene nombre: binky.
Es muy social: se limpia con sus compañeros y sufre en soledad. Puede vivir más de diez años y reconocer a quienes lo cuidan.
Es uno de los animales más usados para probar cosméticos y productos químicos. También lo explotan las industrias de la carne y de la piel.
En una jaula de laboratorio no hay lugar para un binky.
Fuentes: Humane Society International; RSPCA
Ficha 10 / 16
ZorroAlguien, no algo.
La industria le dice“Pieza de piel”
Juega. Solo y en grupo, incluso de adulto.
Madre y padre crían juntos a sus cachorros. Y parece orientarse con el campo magnético de la Tierra, como si llevara una brújula dentro.
En las granjas de pieles pasa su vida en jaulas de alambre, hasta que lo matan por su abrigo.
Su piel ya tiene dueño: él.
Fuentes: Červený et al., Biology Letters (2011)
Ficha 11 / 16
Tortuga marinaAlguien, no algo.
La industria le dice“Captura incidental”
Puede vivir más de cincuenta años. Piensa en décadas.
Cuando llega el momento, vuelve a desovar a la playa donde nació, orientándose con el campo magnético de la Tierra. La ciencia reconoce en los reptiles una posibilidad realista de experiencia consciente.
La pesca industrial la atrapa en redes y anzuelos. Y en el mar confunde el plástico con alimento.
Para la industria, un accidente. Para ella, la única vida que tenía.
Fuentes: Andrews et al., Declaración de Nueva York sobre la Conciencia Animal (2024); Brothers & Lohmann, Current Biology (2015)
Ficha 12 / 16
PerroAlguien, no algo.
El criadero le dice“Ejemplar”
Cuando ve a alguien que quiere, mueve la cola más hacia la derecha.
Lee nuestras emociones en la cara y en la voz al mismo tiempo. Y cuando nos mira a los ojos, le sube la oxitocina, igual que a nosotros.
El comercio de crías lo convierte en mercancía. Muchos terminan en la calle cuando dejan de ser cachorros, y otros, en las pistas de carreras.
Un ejemplar se vende. A alguien se lo cuida.
Fuentes: Albuquerque et al., Biology Letters (2016); Nagasawa et al., Science (2015); Quaranta et al., Current Biology (2007)
Ficha 13 / 16
BúhoAlguien, no algo.
La superstición le dice“Mal agüero”
Vuela casi en silencio. Gira la cabeza hasta 270 grados y puede orientarse en la oscuridad total solo con el oído.
Su mundo está hecho de sonidos que no alcanzamos a percibir. Y, como el resto de las aves, tiene las estructuras neurológicas asociadas a la experiencia consciente.
Los venenos que se esparcen en el campo llegan hasta él. También lo amenazan la pérdida de hábitat y los atropellos.
No trae mala suerte. La mala suerte se la traemos nosotros.
Fuentes: Low et al., Declaración de Cambridge sobre la Conciencia (2012); Payne, Journal of Experimental Biology (1971); Konishi, Scientific American (1973); The Barn Owl Trust
Ficha 14 / 16
OvejaAlguien, no algo.
La industria le dice“Ganado lanar”
Reconoce unos cincuenta rostros de otras ovejas y los recuerda durante dos años.
También puede aprender a reconocer rostros humanos en fotografías. Y cuando está estresada, ver la cara de una compañera la calma.
Las industrias de la lana y de la carne la esquilan a ritmo de producción y la matan cuando deja de rendir.
Nunca olvida una cara. La industria nunca mira la suya.
Fuentes: Kendrick et al., Nature (2001); Knolle et al., Royal Society Open Science (2017); da Costa et al., Proc. R. Soc. B (2004)
Ficha 15 / 16
PatoAlguien, no algo.
La industria le dice“Ave de engorde”
Recién salido del huevo, ya entiende los conceptos de igual y distinto.
Forma un vínculo con quien ve al nacer y lo sigue a todas partes. Necesita agua no solo para nadar: también para limpiarse y estar bien.
Para el foie gras lo alimentan a la fuerza con un tubo. La industria del plumón también lo explota.
Nació sabiendo distinguir. Merece que lo distingamos.
Fuentes: Martinho & Kacelnik, Science (2016); Lorenz (1935)
Ficha 16 / 16
PulpoAlguien, no algo.
La industria le dice“Marisco”
Tiene tres corazones y unos 500 millones de neuronas, la mayoría en sus brazos. Cambia de color y de textura en un instante.
Abre frascos, usa cáscaras de coco como refugio y distingue a unas personas de otras. Cuando lo lastiman, cuida la herida y evita volver al lugar donde le dolió.
La pesca lo saca del mar por millones. Y hay proyectos de granjas industriales para encerrar en tanques a un animal solitario y curioso.
Para la industria, un marisco. Para la ciencia, una de las mentes más asombrosas del océano.
Fuentes: Birch et al., London School of Economics (2021); Crook, Current Biology (2021); Finn et al., Current Biology (2009); Godfrey-Smith, Otras mentes (2016)