Son tantos y tan pequeños que solemos verlos como un fondo: algo que zumba, que molesta o que adorna un jardín. Se estima que en cualquier momento viven en la Tierra millones de insectos por cada persona. Pero cada abeja, cada polilla y cada grillo es un individuo que percibe el mundo, busca, evita, aprende y recuerda. En los últimos años, la ciencia empezó a hacerse una pregunta que parecía extravagante: ¿hay alguien ahí? La respuesta todavía no es definitiva, pero lo que sabemos ya cambia mucho.
En pocas palabras
- En 2022, investigadores de Queen Mary (Londres) observaron abejorros que hacían rodar pelotas sin recompensa, una conducta parecida al juego.
- Una revisión de 2022 encontró evidencia de criterios asociados al dolor en varios órdenes de insectos.
- La Declaración de Nueva York (2024) considera una «posibilidad realista» que los insectos tengan experiencias.
- Ante la duda razonable, la ética pide precaución.
Abejas que juegan
En un experimento publicado en 2022 en Animal Behaviour, el equipo de Lars Chittka, de la Universidad Queen Mary de Londres, dio a abejorros acceso libre a pequeñas pelotas de colores. Muchos abejorros las hacían rodar una y otra vez, sin recibir comida ni ninguna otra recompensa a cambio. Los más jóvenes lo hacían más, como ocurre con el juego en mamíferos.
Para los investigadores, es un indicio de estados positivos: algo parecido a disfrutar. Otros estudios del mismo grupo mostraron que los abejorros pueden aprender a tirar de cuerdas para obtener néctar observando a otros, y que reconocen objetos con el tacto que antes solo vieron.
Señales de dolor
Una revisión de 2022 encabezada por Matilda Gibbons analizó seis órdenes de insectos y evaluó evidencia sobre criterios asociados a la capacidad de sentir dolor: si integran información en el cerebro, si aprenden a evitar daños, si muestran respuestas flexibles y no solo reflejos, si cuidan sus heridas o si cambian su comportamiento con analgésicos. Encontró evidencia fuerte en algunos órdenes, como moscas y mosquitos o cucarachas y termitas, y moderada en otros.
No es una prueba definitiva, porque la experiencia de otro ser nunca se puede medir directamente. Pero es suficiente para que la pregunta deje de ser una curiosidad.
La Declaración de Nueva York
En abril de 2024, decenas de especialistas en biología, neurociencia y filosofía firmaron la Declaración de Nueva York sobre la Conciencia Animal. El documento afirma que hay un fuerte respaldo científico a la experiencia consciente en mamíferos y aves, y que existe al menos una posibilidad realista de experiencia consciente en todos los vertebrados y en muchos invertebrados, entre ellos insectos, pulpos y crustáceos.
Su conclusión práctica es clave: cuando hay una posibilidad realista de que un animal tenga experiencias, es irresponsable ignorarla al tomar decisiones que lo afectan.
Lo que cambia en lo cotidiano
Pensar en los insectos como alguien lleva a preguntas concretas:
- La seda se obtiene hirviendo o exponiendo al vapor los capullos con la pupa viva adentro.
- El carmín (E120), un colorante rojo, se extrae de cochinillas trituradas: se necesitan decenas de miles para un kilo.
- Las granjas de insectos crecen en el mundo para producir alimento para pollos, cerdos y peces de cultivo, con miles de millones de individuos.
- La miel es el alimento que las abejas producen para su colonia.
Elegir alternativas cuando las hay y convivir con los insectos sin dañarlos innecesariamente es parte de una ética coherente.
La ética de la precaución
No sabemos con certeza qué siente un grillo. Pero si existe una posibilidad razonable de que sienta, el costo de equivocarnos es muy distinto según hacia dónde lo hagamos. Tratar con cuidado a alguien que quizás no siente nos cuesta poco. Dañar a alguien que sí siente porque decidimos que no era así tiene un costo enorme, que paga otro.
La historia de nuestra relación con los animales está llena de ejemplos de seres a los que se les negó la capacidad de sentir, hasta que la evidencia fue imposible de ignorar. Con los insectos podemos elegir otra cosa: actuar con prudencia antes de tener todas las respuestas.
Preguntas frecuentes
¿Entonces no puedo matar un mosquito?
La ética antiespecista pide evitar el daño innecesario y buscar primero formas de prevención, como mosquiteros o repelentes. En situaciones de riesgo para la salud, la prioridad es protegerte.
¿La miel es vegana?
No. Se obtiene de las abejas, que la producen como alimento para su colonia. Hay alternativas como el jarabe de agave, de arce o la melaza.
¿Qué hago si tengo insectos en casa?
Prevenir es lo más efectivo: sellar entradas, mantener los alimentos guardados y usar mallas. Muchos insectos pueden sacarse con un vaso y un papel.
¿Comer insectos es una buena alternativa a la carne?
Desde una mirada ética, no: implica criar y matar a enormes cantidades de individuos que podrían sentir. Las legumbres y otras proteínas vegetales evitan ese problema.
Fuentes
- Dona, H. S. W. et al., «Do bumble bees play?», Animal Behaviour (2022)
- Gibbons, M. et al., «Can insects feel pain? A review of the neural and behavioural evidence», Advances in Insect Physiology (2022)
- The New York Declaration on Animal Consciousness (2024)






